martes, 9 de agosto de 2011

El pintor de lo cotidiano


Hay cosas en la vida a las que no pienso renunciar a no ser que una fuerza mayor me lo impida (el dinero mayormente, vaya). Una de esas cosas es viajar a Madrid o Barcelona de manera puntual.

Este pasado fin de semana tocó Madrid, principalmente porque un tal Antonio López exponía su obra en el Thyssen, y cuando te ponen un caramelito de esos en la boca es casi imposible decir que no, o al menos para mi. Si la exposición fuera de Rothko, Paul Klee, Tapiès o alguno de ese pelaje, seguro que encontraría mejor manera de gastar mi tiempo y dinero (cortándole las uñas al gato o algo así). Pero si expone el de Tomelloso, la cosa cambia sustancialmente. No hay nada mejor que ver cuadros de un artista vivo de la categoría de Antonio López. Su sencillez y cercanía dice mucho de su persona y de su obra. No se inventa nada, pinta lo que sus ojillos azules ven día a día en la ciudad que le acogió cuando decidió dejar atrás su Mancha natal en busca de nuevos horizontes. Es un romántico de la pintura, ya que sin imitar a nadie, persigue lo que los grandes pintores buscaban sin descanso: plasmar la luz en el lienzo. Lo hizo Velázquez, lo hizo Manet y los Impresionistas que le sucedieron y lo hizo el gran Sorolla. Antonio López lo consigue visitando una y otra vez la misma atalaya en cualquier azotea de la capital, en diferentes horas de un mismo día, plasmando las variaciones del reflejo del astro rey en los cristales de las oficinas, en la arcilla de las tejas o en las barandillas retorcidas de los balcones de la Gran Vía. El efecto es realmente mágico y sobrecogedor: si en las Meninas te sientes tentado a cruzar el marco que delimita la estancia para ser partícipe de esa escena cotidiana de Palacio, en el cuadro del edifico Metrópolis de Gran Vía sientes la necesidad de hacerte pequeñito y pasear por la gran ciudad a las 6 de la mañana, antes de que la vorágine de coches y gente te devore.

Eso sí, gracias a esta exposición he descubierto algo realmente fantástico de Antonio López: las flores. No conocía la faceta de pintor de flores de Antonio López y me ha sorprendido. Si que sabia de su inquietud por los membrillos, tanto encima de una mesa como aún suspendidos del árbol (era tan grande esa obsesión que hay incluso una película acerca de este asunto: “El Sol del Membrillo” de Víctor Erice). Lo de las flores me ha cautivado: nunca había visto pintar unas rosas con tanta sencillez como las que vi el sábado. Pinceladas poco definidos e irregulares de color fucsia para dar vida a cuatro o cinco pequeñas rosas dentro de un vaso de cristal sobre un fondo blanco azulado. Magistral e inigualable. Mereció la pena los 10 € de la entrada por ver la obra de un genio vivo de la pintura de nuestro país, que afirmaba que “el solo iba al Museo del Prado para ver a Velázquez”.

Ya que estábamos en Madrid fuimos al Prado a ver unas acuarelas de Mariano Fortuny y otros pintores del XIX, con la mala suerte de que la exposición ya había sido quitada y solo quedaban expuestos una docena de cuadros. Merecieron también la pena, y sobre todo, la perdida fue pequeña ya que yo entré gratis, gracias a mi pequeña falsificación de la cartilla del INEM que guardaba en un cajón como recuerdo de mi época de pobre desempleado: cambias las fechas, te haces un “tampón” con un pilot en el dedo y sellas las citas que ya han pasado. La estafa fue de 7 €, no creo que el PP me eche la culpa de la crisis!!

Por lo demás, todo genial: hostal MAGNÍFICO en el centro centrísimo de Madrid (C/ la Cruz). Comida en la Taquería Mi Ciudad (autentica comida mexicana, nada de burritos ni fajitas tex-mex, no. Alambre de res, tinga de pollo, cochinita pibil, nopales, tacos al pastor, quesadilla “gringa” y guacamole con totopos. Además, el Gobierno de México les condecoró con un diploma por servir “auténtica cocina tradicional mexicana” y nos encontramos allí con un grupo de mexicanos reunidos disfrutando de la comida, lo que es muy buena señal).

La cena fue en Lateral, C/ Fuencarral. Habíamos intentado ir muchas veces y esta vez tuvimos suerte. Buena comida, bonito sitio y precio razonable para ser el centro de Madrid. Paseo por la noche madrileña y pinta de Murphy´s en O’Neills. A dormir. Desayuno completísimo en Mesón 5J y comida en Wok to Walk: una caja rellena de tallarines integrales con pollo, shiitake y anacardos con salsa Hong-kong salteados delante de mis narices. Si algún día os topáis con un sitio de esta franquicia y os gusta la cocina oriental, probadla que nos os va a defraudar.

Fin del viaje. Vuelta a casa con la sensación de frustración de no haber podido comprarme los catálogos del Prado y Thyssen, un par de puzles de “Las Meninas” y “El Jardín de las Delicias”, 10 0 12 libros de diseño en FNAC, productos delicatesen de una tienda del centro realmente FASCINANTE o miles de libros, lámparas morunas y una expedición al Delta del Okavango en la tienda National Geographic. Me frustra mucho no tener dinero de sobra para poder disfrutar la vida como hacen otros…y una vez aquí lanzo la gran pregunta que siempre me hago y a la cual no le encontraré jamás respuesta…

Habiendo tantas y tantas cosas para disfrutar, como viajes, hoteles, spas, conciertos, teatros, restaurantes, libros, momentos, monumentos y personas…como puede haber gente que teniendo la oportunidad de hacer cientos y cientos de cosas, se lo gaste en DROGAS??

5 comentarios:

  1. Yo voy esta tarde a la expo de Antonio López. Fui en su día hace años a otra en el Reina Sofía, de la que tengo un estupendo recuerdo.

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  2. Yo también me voy a pasar esta semana . Me encanta su humildad y la valentía de su obra en tiempos en los que un vídeo de una tía en pelotas vomitando también se denomina arte y se expone en museos

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  3. Respondiendo a tu pregunta con otra, ¿Tendrán en el cerebro neuronas?...llegué hasta aquí por recomendación y me quedo...besooss

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  4. Antonio López es increíble.La primera vez que yo vi un cuadro suyo dije,¡Venga ya,eso es una foto!. El retrato de putoperrodeloscojones ha quedado de muerte.TE he conocido a través de Molí y me quedo.
    yo tampoco tengo respuesta a la pregunta que planteas ,y además me enciendo con ese tema.Hace falta tener poco respeto por todo,la vida y las personas que te quieren.Que profunda me he puesto hijo!

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  5. Eso pienso yo... la drogaína es mu mala! Si además de libros y ropa me dedicara a fundir en droga, creo que tendría que cambiar de profesión.

    Qué guay, peazo finde os pegasteis. Qué ganas de ir a Madrid!

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