
Ayer volvieron a llamarme de Telefónica para lanzarme una OPA muy hostil, pretendiendo que le ponga los cuernos a mi rojo Vodafone. Evidentemente, la respuesta fue un NO, pero muy argumentado. No soy de los que dice "no me interesa" y cuelga, no. Yo les dejo que hagan su trabajo, me cuenten de carrerilla la oferta y luego les cuento que tengo una oferta cojonuda en la que solo pago 1 cent/minuto a móviles vodafone y fijos, y que no necesito una tarifa que me permita llamar a todos los teléfonos del mundo por 6 céntimos, porque casi siempre hablo con gente vodafone o con fijos. Al final se rinden, impotentes por no encontrar una tarifa en la que solo pague medio céntimo el minuto y me dan los bueno días emplazándome a que me lo piense.
Diréis que soy masoquista por tragarme todo el rollo de estos pesados, verdad? Pues ahora no soy masoquista, ni lo he sido antes. Lo que si fui antes es teleoperador, y como se lo que es ese trabajo, tengo cierta empatía con ellos y me fastidia no atenderles, porque sienta muy mal verse rechazado de una manera tan flagrante.
Durante mis años de vagabundeo por Madrid, trabajé un par de veces en este denostado trabajo, mayoritariamente ocupado por mujeres e inmigrantes. En mi caso, nunca tuve que vender nada, solo hacer encuestas de opinión o gestión de incidencias telefónicas. Aún así, tuve historias de lo más rimbonbantes, entre las que se pueden destacar suplicas de madres preocupadas por sus hijos, amables gerentes de hotel, asesinos en serie, invitaciones a café o charlas con el creador del KH7...
La primera premisa del teleoperador es que no "debes" intimar demasiado con el entrevistado en cuestión. Esto para mi es relativo: yo no intimaba con el personal, pero tampoco era un robot. Quiero decir que intentaba que la persona al otro lado del teléfono obtuviera por mi parte un trato personal. (En una ocasión, a mi lado había un autentico "autómata": repetía absolutamente todo igual, con el mismo tono, la misma cadencia, las mismas pausas y el mismo soniquete gangosillo y cansino (como el que ponen los cómicos cuando hacen alguna parodia de un Burguer)).
A causa de mi trato "personal", algunos entrevistados se abrían más de la cuenta, me contaban su vida en verso y no sabía como pararles. Una chica, dueña de una tienda de decoración, me soltó la gran parrafada acerca de como le habían robado el móvil y lo mal que se había portado Amena con ella. Después de soltarme el rollo se dio cuenta de que se había pasado y me dijo que si me apetecía pasarme por la tienda, nos conocíamos y me invitaba a tomar un café....y me lo pensé, pero no apunté bien el nombre de la tienda y no puede pasarme a echar un ojo, jeje!!
En otra ocasión una madre me suplicaba que no le cortáramos el teléfono a su hijo, que era estudiante, muy jovencito y era la primera vez que salía el solo de casa, y si le cortábamos el teléfono a ver que hacía ella para llamarle por la noche...y yo solo quería preguntarle acerca de la supuesta incidencia que había tenido en su móvil Vodafone, sin más!!
El creador y gerente de KH7 y el director del Gran Hotel Conde Duque de Madrid fueron excelentes y pacientes participantes de una absurda encuesta acerca del equipamiento informático de sus empresas, que no dudaron en preguntar a alguien de la empresa si tenían este o aquel sistema de recepción de datos, aplicación, red inalámbrica, etc, etc. Me sorprende que estos dos señores, que seguro que tenían cosas importantes que hacer, perdieron 1o minutos en atenderme muy amablemente y muchos gualtrapas con aires de grandeza me colgaron de muy malos modos...
Durante un día entero, hice las llamadas poniendo acento argentino. Mi compañero de mesa Matías, porteño de pura cepa, me decía que imitaba el acento argentino a la perfección y me retó a hacer las llamadas con el "vos, tenés, sabés", y arrastrando la LL todo lo posible. Fue divertido. Como también era muy divertido el fingir que todos los teleoperadores eramos la misma personas. Las empresas pretenden que el receptor de la llamada tenga la sensación de una atención personalizada, y por ello todos teníamos "el mismo nombre": Luis Torres. Lo malo es que claro, uno de los Luis Torres era Matías, con un acento argentino marcadísimo!! Uno de los clientes se dio cuenta del "engaño" y me pidió explicaciones de esta majadería, con lo que tuve que confesar nuestra farsa.
Como suele ser habitual en mi, la casualidad me llevo a hablar con alguien que no conocía personalmente, pero casi: un tío de Pamplona, que me invitó a visitar la ciudad sin temor a las bombas, me pregunto por mi lugar de procedencia (mi acento no le sonaba). Cuando le dije que era de Puertollano, me suelta que el conocía mucho la zona, porque su hermano trabajaba en una fábrica de cuchillos en el polígono industrial del pueblo vecino, y que su coche, un Ford Mondeo, se lo compro en Elias Santos e Hijos, concesionario oficial de Ford en la comarca!!
También tuve mis dificultades llamando al País Vasco y Navarra con un asunto de seguros Lagun Aro. Para los no profanos en la materia de los nombres en euskera (como yo en ese momento), algunos nombres no me aclaraban si pertenecían a hombre o mujer. Fue el caso de Maider, con lo cual no sabía si preguntar por Don Maider (suena raro de cojones, parece nombre de detective de Boston) o Doña Maider, así que tiré por el camino central y pregunte por Maider, a secas. Era una mujer. También llamé a casas euskaldunas (habitadas por euskoparlantes) que me contestaban al teléfono con un "bai" (Si en euskera). Yo comenzaba con mi amable y dicharachera disertación en mi castellano natal y me colgaban sonoramente. Se ve que no estaban muy por la labor de escuchar ese día...si hubiera empezado con un "Arratsalde on" (buenas tardes) mejor me hubiera ido!
Pero lo mejor de lo mejor es cuando me apareció en la pantalla del ordenador el nombre de mi siguiente interlocutor: ALFREDO GALÁN SOTILLO. Quizá no os diga nada ese nombre...pero si os digo que era más conocido por el siniestro apodo de "El Asesino de la Baraja" ya os suene algo más, verdad?? Para más inri, este muchacho, ese gran asesino en serie que sembró el terror en las calles de Madrid en 2002 era paisano mio. Si amigos, mi Puertollano del alma vio como el joven Galán pasaba su niñez y adolescencia...(es lo que tiene Puertollano, cuna de grandes nombres: el asesino de la baraja, Jesús de Manuel, etc...). Pues ni corto ni perezoso, le llamé, sabiendo que NO me iba a coger el teléfono. Descolgó una señora, la cual se extraño mogollón que llamaran preguntando por este mequetrefe. Dijo que no sabía porque le llamábamos, ya que Alfredo no estaba en casa y que era totalmente imposible hablar con el...joder, y tan imposible!! Condenado a 142 años de prisión en Soto del Real, como para tener tiempo de solucionar sus incidencias con Vodafone!!
Es lo que tiene ser teleoperador, que conoces gente...